Impresión 3D y preservación de videojuegos

Publicado el 4 de julio de 2017 por en Preservación digital, Software libre

La impresión 3D está de moda. Seguramente hayas leído decenas de titulares en los últimos meses sobre esta tecnología y te estarás preguntando qué tiene que ver con la conservación a largo plazo de los videojuegos y por qué deberíamos prestarle más atención quienes nos dedicamos a la preservación digital. La preservación de videojuegos no se ocupa únicamente del software, sino que busca conservar esta parte de nuestra historia cultural de manera integral. En este sentido, el interés de la impresión 3D reside en que nos permite reparar de forma eficaz y económica las videoconsolas antiguas y sus accesorios, así como construir carcasas y periféricos para emuladores que reproducen el aspecto y la experiencia de juego originales.

Qué es la impresión 3D

La impresión 3D es un conjunto de tecnologías que convierte bits a partículas o, dicho de otra manera, nos permite obtener un objeto a partir de un archivo vectorial tridimensional.

No todas las impresoras 3D utilizan la misma tecnología ni los mismos materiales. Quizá el método de impresión 3D más conocido sea el modelado por deposición fundida (MDF o FDM), que consiste en la fabricación de un objeto mediante adición de capas. En el MDF, un extrusor funde el filamento del material y lo dispone capa a capa sobre una plataforma. El extrusor, la plataforma o ambos se desplazan en tres ejes (de arriba abajo, de izquierda a derecha, y de delante hacia atrás) siguiendo las coordenadas proporcionadas por el archivo electrónico, lo que permite que las capas depuestas se correspondan con las diferentes secciones del modelo.

Uno de los materiales más comunes es el ABS, un termoplástico derivado del petróleo. Otro termoplástico muy popular es el PLA, obtenido a partir de almidón de maíz. Mientras que el ABS es más resistente y soporta temperaturas más elevadas que el PLA, este último es biodegradable y no emite gases nocivos al fundirse. Existen también filamentos termoplásticos hechos a partir de restos de café o cerveza, por mencionar algunos ejemplos más. Sin embargo, se pueden emplear igualmente materiales metálicos, cerámicos o comestibles. Cualquier material que pueda utilizarse con extrusor es válido y nos encontramos incluso medicamentos impresos en 3D.

La impresión 3D no es una tecnología nueva. La razón de su popularización en los últimos años se debe a que en 2009 expiró la patente que Stratasys tenía sobre el MDF y esta tecnología se abrió a las demás empresas, a las instituciones educativas y a los aficionados. Este auge no se entendería sin RepRap, un proyecto que ha logrado abaratar drásticamente el coste de la impresión 3D aplicando los principios del software libre a la fabricación de impresoras 3D. Uno de sus diseños es la Prusa i3, una impresora autorreplicable que puede imprimir la mayor parte de sus componentes en otra Prusa i3 a partir de unos archivos vectoriales de código abierto. Una máquina de prototipado de gama baja costaba en 2009 alrededor de 20.000 €, mientras que a día de hoy es posible montar en una jornada de trabajo una impresora 3D por cuarenta veces menos (entre 250 y 500 €) gracias al esfuerzo de la comunidad por hacer accesible a todo el mundo la tecnología.

Pese a todo, la impresión 3D todavía no es una tecnología de uso doméstico. Aunque nada impide tener una impresora 3D en casa (de hecho, estoy escribiendo esta entrada al lado de la Prusa i3 que montamos mi pareja y yo), su utilización requiere ciertos conocimientos técnicos. A día de hoy, esta tecnología se emplea sobre todo en la industria, la educación y la sanidad. Uno de los proyectos que más llama mi atención es Supergiz, una prótesis de brazo mecánica para niños totalmente de código abierto. Otro uso potencial es la preservación de videojuegos, como vamos a ver a continuación.

Extrusor de la impresora 3D Prusa i3

Impresión 3D y preservación de videojuegos

Como he comentado en entradas anteriores, una parte importante de los videojuegos es su look and feel, es decir la apariencia y la experiencia de juego originales. Sin embargo, la dificultad de encontrar personas con conocimientos suficientes para reparar los sistemas originales aumenta con el paso del tiempo. Ésta es una de las problemáticas de la preservación del hardware señaladas en el informe final del proyecto Preserving Virtual Worlds, que recomienda considerar opciones que permitan experimentar el juego aunque no esté disponible una determinada plataforma de hardware.

Actualmente, se utilizan ordenadores de placa como la Raspberry Pi para emular videoconsolas fuera del circuito comercial (abandonware) y poder seguir jugando a títulos antiguos. La impresión 3D nos permite producir carcasas y periféricos para estos emuladores que recreen el aspecto de la consola original. En páginas como Thingiverse encontramos decenas de modelos tridimensionales publicados bajo licencias Creative Commons, pero no tienes por qué ceñirte a los diseños disponibles y puedes modelar tú mismo la carcasa o el mando.

En el caso de que conservemos la carcasa original y estén dañados los componentes electrónicos, es posible reemplazar estos últimos por una Raspberry Pi e imprimir piezas para sujetarla a la caja y conectarla al resto de elementos de la videoconsola. Igualmente, la impresión 3D nos permite reparar por nosotros mismos un mando al que se le haya estropeado algún botón o joystick.

La impresión 3D todavía tiene que madurar y sus aplicaciones en el campo de la preservación digital aún no se conocen bien. También plantea problemas nuevos, como qué grado de diferencia con la carcasa y los periféricos originales es aceptable. En cualquier caso, estamos ante una tecnología muy económica que podría ayudar a resolver algunas de las problemáticas a las que se enfrentan los archivos, las bibliotecas y los museos que gestionan colecciones de videojuegos, y deberíamos investigar más a fondo cómo aprovecharla.

Espero que esta entrada te haya resultado interesante y, como de costumbre, te animo a proponerme temas sobre los que quieras saber más.

Carcasa de NES para Raspberry Pi impresa en 3D

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